Conoce la parálisis cerebral

Efectos de la parálisis cerebral

La lesión afecta sobre todo a las zonas del cerebro que controlan el movimiento, el tono muscular y la postura. Sus efectos varían mucho de una persona a otra: desde dificultades apenas perceptibles hasta la necesidad de apoyo en todas las actividades del día a día.

En el cuerpo

Movimiento, postura y control muscular

Tono muscular

Los músculos pueden estar demasiado rígidos (hipertonía), demasiado flácidos (hipotonía) o alternar entre ambos estados, lo que dificulta moverse con soltura.

Postura y equilibrio

Puede costar mantener la cabeza erguida, sentarse o permanecer de pie sin apoyo, así como mantener el equilibrio al moverse.

Motricidad gruesa

Gatear, sentarse o caminar puede llegar más tarde o requerir ayuda. Algunas personas caminan de forma autónoma y otras usan andador o silla de ruedas.

Motricidad fina

Los movimientos precisos de las manos, como coger objetos, escribir, abrocharse o comer, pueden resultar difíciles.

Movimientos involuntarios

En algunas personas aparecen movimientos que no pueden controlar y que aumentan con el cansancio, los nervios o las emociones.

Habla y alimentación

Los músculos de la boca y la garganta también pueden verse afectados, lo que influye en el habla, la masticación y la deglución.

Con el tiempo

Consecuencias que pueden aparecer

Aunque la lesión del cerebro no avanza, el crecimiento y los años pueden hacer que aparezcan otros problemas físicos. Por eso es importante el seguimiento continuado por parte de los profesionales:

En la vida diaria

Mucho más que movimiento

Estos efectos influyen en la autonomía para vestirse, asearse, comer o desplazarse, y también en la participación en la escuela, el trabajo y la vida social. Con los apoyos adecuados —terapias, productos de apoyo, entornos accesibles y acompañamiento— su impacto se reduce y la persona puede desarrollar al máximo sus capacidades.

Señales de alerta en bebés

Retraso en sostener la cabeza, sentarse, gatear o caminar; músculos muy rígidos o muy blandos; usar casi siempre la misma mano antes del año; o dificultades para succionar y tragar. Estos signos no bastan por sí solos para un diagnóstico, pero sí son motivo para consultar con el equipo de pediatría. La atención temprana marca la diferencia.

Fuentes: Confederación ASPACE – ¿Qué es la parálisis cerebral? · Confederación ASPACE – La salud de nuestro hijo y Manual MSD – Parálisis cerebral.

Información divulgativa. No sustituye la valoración de los profesionales sanitarios: cada persona necesita un plan de apoyos individualizado.

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Más sobre la parálisis cerebral

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Tipos de parálisis cerebral

Según el movimiento, la zona del cuerpo y el grado.

Otras dificultades

Comunicación, visión, aprendizaje, epilepsia y más.

Tratamientos y terapias

Atención temprana, terapias y apoyos.

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